viernes, 27 de febrero de 2015

M.M.



A partir de la época en que empecé a hacer citas online, que fue después de que me separe de mi primer marido, durante un año, quizás dos, hubo un elenco estable.
Tenia citas con tres o cuatro, mas o menos al mismo tiempo, en diferentes dias.Y a veces en el mismo dia.
No es que le temiera al compromiso: era la primera vez en mi vida que experimentaba.
O sea se aprende de las relaciones, teniendo relaciones, y en mi opinión, la relación anterior te acerca mas a la relación que queres tener.
En el caso de M.M, era el que menos me gustaba.
Morocho, maratonista, andinista, pero volado, soñador, caprichoso, a veces violento (hasta en el sexo), era la persona con la que me daba mas miedo estar y de hecho tuvimos nuestro momento bueno, pero después todo se pudrió.
Su madre había enviudado hace poco, el estaba viviendo con ella, y se había hecho cargo de la inmobiliaria que su papa había dejado.
También se había divorciado hace poco, y estaba teniendo, según me contó, con otra mujer una de esas relaciones tumultuosas, donde había calentura, pasión, peleas, celos, escandalos, que se yo…un despelote, para mi gusto.
Tuvo dos gestos muy lindos: un día fuimos a ver un concierto de una cantante que era amiga de el, y otro día me invito a bailar salsa a un conocido boliche del ambiente salsero que quedaba en Cabildo y Juramento, cerca de donde yo vivía.
Tuvimos nuestras noches de pasión, pero pasó algo que me apago completamente.
Durante el mejor momento me dijo “ Así te gusta, hija de puta?”
No soy una pacata, ni una reprimida. Es mas me gustan las animaladas necesarias dichas suavemente al oído, como un ruego, como una plegaria, con un “ por favor, haceme esto” o “te voy a hacer esto”
Pero ahí me di cuenta, que no me gustan para nada los insultos,  ni el sexo violento, ni que me digan “putita”. Me sacan de la cama, metafórica y literalmente.
No nos vimos muchas veces más. Con W.O.B y con J.I.A los encuentros fueron mas, pero con M.M., habrán sido tres o cuatro.
Tuvimos un par de encuentros con palabras violentas, por chat. No se que térmica le salto.
Las inflexiones de la voz, son inexpresables por chat y es solamente la voz, la que puede ponerle humor, ironía, o grito, según el caso.
No se que le dije sobre su ex mujer, y termino llamándome “depresiva“ y “loca”.
Tan errado, no estaba.
El ambiente de los andinistas es muy chico y todos se conocen.
Una amiga mía andinista, a la cual le conté mas tarde esta historia, me dijo que lo conocía. Y me confirmo la teoría de que “era un tipo que vivía volando”.
Ojala haya encontrado esa paz que andaba buscando.

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