viernes, 20 de febrero de 2015

J.I.A



Me parecio bonito en la foto.

De esas caras de “chico de barrio”, solo que por su perfil, sabia que era Ingeniero Industrial (igual que W.O.B) y que había estudiado en el Colegio Nacional Buenos Aires (también igual que W.O.B).

Se ve que había quedado enganchada con W.O.B y buscaba perfiles parecidos.

No me acuerdo si chateamos mucho. No creía en la teoría de que “un clavo saca otro clavo”, pero creo que me agarro con la guardia baja.

Era de esos que esta trabajando y no le presta atención al chat, cosa que me irrita, y va y viene y te contesta al rato, o sea: no me prestaba la atención que yo necesitaba al momento de chatear, entonces hacia que yo perdiera el interés, hasta que volvía a prestarme atención, así, de a ratos.

Este era un hombre más real.

Estaba divorciado de una muy mala mina aparentemente, con la cual tenía dos hijas, y además le había criado a uno o dos hijos más que esa mujer había tenido con otro.

Jugaba al rugby, se ocupaba de sus hijas, tenia su trabajo.

En comparación, era un tipo que estaba muy ocupado, y ahora que lo pienso, tenía la mente en otra cosa muchas veces.

Nos conocimos personalmente en un bar de la Plaza Serrano.

Era lindo, piola, canchero, pero note algo desde el principio: era medio pijotero con la guita.

Yo pague mi mitad, el la suya. En ningún momento me dijo “Deja, pago yo”, como creo que se debe hacer en la primera cita, especialmente si alguien te gusto.

Más tarde entendí que tenia situaciones económicas complicadas, por la manutención de sus hijas, el alquiler de su departamento, etc, o sea que cuidaba mucho el mango, porque no podía darse ciertos lujos.

Después del encuentro en ese bar de Serrano, me dijo que una pareja de amigos de el estaban cerca, si no quería que fuéramos a encontrarnos con ellos. Una de cal y una de arena. Me pareció un detalle muy lindo, que me presentara a sus amigos.

Fuimos y la verdad me sentí muy cómoda. Eran una pareja “de la barra” por llamarlo de alguna manera.

Después de un par de  tragos, nos encontramos dándonos un beso.

Me gusto, había “eso”. Había química. Y así nos besábamos de a ratos entre conversación y conversación, idas y venidas al baño.

Me encantan los besos. Me encantan.

Di la noche por terminada en algún momento, me acompaño hasta un taxi y me volví a casa.

Al otro día me llamo. Me quería volver a ver. Era Domingo.

Me pregunto si podía venir después de almorzar, le dije que si.

La verdad es que ahí empecé a preguntarme si me gustaba tanto como para decirle que si, pero el mal ya estaba hecho. No lo conocía, parecía ser buen pibe, así que, bueno….fue un si.

Vino, nos volvimos a besar mucho, pero yo no quería tener sexo todavía. Todo me parecía muy rápido.

Se lo dije, me contesto ok, y me dijo “Bueno, miremos la tele” y puso un partido de rugby.

Me empezó a agarrar un aburrimiento mortal. Me acorde de W.O.B y ahí supe lo que era el amor a primera vista y lo que no lo era.

Creo que nos besamos de nuevo mas tarde en mi sillón, estábamos re hot, pero así y todo, no quise.

No  me acuerdo cuando fue la primera vez con J.I.A.

Recuerdo que fue buena, que tuvimos muy buen sexo, que fue dulce, atento y cariñoso, y que en la cama estaba todo bien. El problema era el “después”. No teníamos de que hablar. Después nos aburríamos.

No le mande mensaje de texto después de esa vez, ni lo llame, ni nada.

Y entonces me lo planteo: “A vos no te importa lo que yo haga, después de que me encuentro con vos?” Le dije: “Estoy viendo que me pasa”.

No se lo creyó ni ahí. Y siguió: “Porque me pareció que no eras ese tipo de mina, pero si a vos no te molesta, sigo con mi vida y nos vemos de vez en cuando, cuando pinte.”

No supe que responder. Quedo en suspenso.

De ahí en más, fue siempre así, por un tiempo, habrán sido uno o dos años.

Nos encontrábamos a veces, teníamos sexo, y cada uno por su lado.

El se fue cerrando, ya no era tan cariñoso, ni tan atento. Venia lo hacia, cumplía y se iba. La incomodidad mutua se fue haciendo mayor. 
Hicimos algunas cosas locas. 
Hay un bar en el barrio chino que solamente tiene una puerta negra,. La publicidad es boca boca, no hace publicidad,  ni nada. 
Adentro es soñado, magico, con muchos livings para apretar y un lugar al aire libre lleno de lucecitas como si fuera un cielo estrellado. 
Entramos y nos tomamos un fernet, y me propuso ir al baño y hacerlo ahi.
Mi mirada fue la de un adolescente sorprendida, pero accedi. 
Fue un thrill, en ingles. 
Jamas lo habia hecho en un lugar publico, menos que menos en un baño. 
Fue divertido.
Nos tomamos otro fernet, y nos fuimos

Una vez fui a su casa. Esto fue lo que definitivamente me apago: un paisaje deplorable, todo desordenado, sucio, ropa sucia mojada en el bidet, en fin, una dejadez importante. Creo que fue la ultima vez que lo vi.

Me lo cruce en Villa  Gessell un verano, el iba con sus dos hijas, yo iba con un amigo gay que tiene una hija adolescente. Nos saludamos y seguimos de largo.

Tiempo después me entere que había estado internado ese verano, no se por que. A lo mejor no le cayo bien verme de veraneo “en pareja” je je.


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